Mara admite vuelos privados; no aclara quién pagó

CANCÚN, Quintana Roo; 25 de agosto de 2026.— La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, reconoció haber utilizado vuelos privados y realizado viajes al extranjero, pero su respuesta a la polémica dejó sin aclarar uno de los puntos centrales del caso: quién pagó esos traslados, cuánto costaron y bajo qué condiciones tuvo acceso a aeronaves privadas.

El tema escaló incluso hasta Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum consideró que corresponde a la propia gobernadora aclarar los señalamientos y, particularmente, explicar las circunstancias en las que utilizó las aeronaves.

“Ella tiene que aclarar, es lo primero”, respondió Sheinbaum durante su conferencia matutina de este martes, aunque evitó asumir como cierta toda la información publicada. “No sabemos qué tanto eso es cierto o no”, señaló.

Sin embargo, la presidenta fue más allá y estableció precisamente las preguntas que permanecen abiertas: “ella también tiene que aclarar si usó estos aviones, por qué y bajo qué condiciones”.

Horas después, Lezama difundió un posicionamiento en el que admitió haber realizado viajes mediante servicio privado, aunque aseguró que éstos “jamás fueron solventados con dinero público” y rechazó como incorrecta la cantidad de vuelos que le ha sido atribuida.

“El número de viajes que se manejan no es real, significaría estar de vacaciones un año completo, sería imposible”, sostuvo la mandataria, quien agregó que su compromiso es trabajar “24/7, sin descanso”.

La investigación periodística que detonó la controversia atribuye a Lezama 97 traslados en aeronaves privadas y 119 movimientos de entrada y salida del país desde su etapa como presidenta municipal de Benito Juárez, cifras que la gobernadora rechaza, pero sin presentar hasta ahora un número alternativo de vuelos.

Ahí se encuentra uno de los principales vacíos de su respuesta. Si los 97 vuelos no son correctos, Lezama no especificó cuántos fueron realmente. Tampoco proporcionó fechas, destinos, costos, contratos o información sobre las personas o empresas que pagaron o facilitaron las aeronaves.

La diferencia resulta relevante porque asegurar que los vuelos no fueron solventados con recursos públicos no responde necesariamente quién cubrió los gastos.

Si fueron pagados con recursos personales, permanece pendiente conocer cuánto desembolsó la mandataria y cómo fueron contratados. Si fueron proporcionados o financiados por terceros, la interrogante se traslada a conocer quiénes fueron y bajo qué condiciones ofrecieron un servicio de alto costo a una funcionaria pública.

La gobernadora explicó que los desplazamientos estuvieron relacionados con la necesidad de combinar sus responsabilidades públicas con su papel como madre.

“Derivado de mis responsabilidades como servidora pública en la que estoy comprometida al cien por ciento y al rol como madre que debo combinar de manera eficiente, en su momento tuve que realizar viajes de servicio privado”, manifestó.

Sin embargo, su explicación tampoco establece por qué esas circunstancias hicieron necesario recurrir a aviación privada en lugar de vuelos comerciales.

Los costos potenciales constituyen otro punto bajo escrutinio. Los reportes publicados estiman en alrededor de 6 mil dólares la hora de vuelo para aeronaves de las características señaladas en la investigación, aunque estos montos son estimaciones y no facturas acreditadas de los viajes de la gobernadora.

Lezama también rechazó categóricamente haber viajado con el senador con licencia Eugenio “Gino” Segura.

“La información que circula sobre si viajé con el senador con licencia es totalmente falsa”, aseguró.

Según la mandataria, sus desplazamientos respondieron a motivos familiares y, cuando estuvieron relacionados con sus funciones como servidora pública, su actuación se mantuvo dentro de los “principios normativos de gobierno”.

También apeló a su trayectoria profesional antes de ingresar al servicio público. “Vengo de la sociedad civil, trabajé más de tres décadas en la iniciativa privada, es decir, he trabajado toda mi vida”, afirmó, además de señalar que su esposo y sus hijos nunca han participado en política.

Pero el cuestionamiento sobre los vuelos no gira alrededor de cuánto tiempo trabajó Lezama antes de convertirse en funcionaria ni sobre si sus familiares ocupan cargos públicos.

La pregunta es más sencilla y coincide incluso con lo planteado públicamente por Sheinbaum: si utilizó aviones privados, por qué lo hizo y bajo qué condiciones.

Hasta ahora, Lezama respondió solamente una parte: reconoce que utilizó servicios privados, niega que fueran pagados con dinero público y rechaza la cantidad de vuelos difundida.

Pero mientras no explique cuántos fueron realmente, cuánto costaron y, sobre todo, quién los pagó, la principal interrogante que rodea el caso continúa abierta.

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