Ciudadanía frena nuevo intento de cerrar acceso a Playa 72; crece preocupación por futuro del manglar Chendzubul
Playa del Carmen, Q. Roo.- La movilización de vecinos, activistas y ciudadanos evitó la noche del miércoles un nuevo intento por restringir el acceso público a Playa 72, luego de que trabajadores contratados por quienes se ostentan como propietarios del predio Chendzubul intentaran instalar una malla ciclónica sobre el camino que conduce a esta playa, uno de los últimos accesos naturales de la ciudad.
Los hechos ocurrieron en la entrada del predio ubicado al final de la avenida Luis Donaldo Colosio, donde maquinaria y personal comenzaron a colocar postes y cercado sobre la calzada que comunica con la playa. La rápida reacción de habitantes de la colonia Colosio y de defensores ambientales impidió que los trabajos avanzaran, al considerar que el cierre representaría un hecho consumado de difícil reversión para el libre acceso al litoral.
El terreno, conocido como Chendzubul, permanece desde hace años inmerso en un litigio por su propiedad. Sin embargo, el conflicto ha trascendido el ámbito legal debido a la importancia ambiental del sitio, considerado por organizaciones ciudadanas como el último gran manglar urbano que permanece en Playa del Carmen.
Durante la confrontación verbal entre ciudadanos y trabajadores, el responsable de la obra aseguró contar con todos los permisos necesarios para realizar el cercado. No obstante, esa afirmación contrasta con la actuación de las autoridades municipales, que un día antes habían iniciado un procedimiento administrativo al detectar que la delimitación del predio carecía de las autorizaciones correspondientes.
En un comunicado oficial, el Ayuntamiento informó que personal de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat), acudió al lugar para verificar que el acceso público permaneciera libre. Paralelamente, inspectores de la Secretaría de Desarrollo Urbano colocaron una notificación oficial en la malla instalada, mediante la cual se requirió al propietario o representante acreditar, en un plazo de cinco días hábiles, la documentación que respalde la obra; de lo contrario, el procedimiento contempla la clausura.
Las autoridades municipales señalaron que la inspección tuvo como propósito garantizar el libre tránsito de residentes y visitantes hacia la playa, al tratarse de un acceso público cuya preservación está protegida por la normatividad vigente.
Sin embargo, para los ciudadanos que acudieron a impedir la colocación del cercado, el problema va mucho más allá del acceso a la playa. Aseguran que permitir el cierre del camino abriría la puerta a un eventual desarrollo inmobiliario sobre una de las últimas áreas naturales costeras que conserva la ciudad.
La preocupación no es infundada. En los últimos años, colectivos ambientalistas han denunciado reiteradamente intentos por urbanizar el polígono de Chendzubul, una zona de manglar que ha sido objeto de diversos conflictos legales, incendios y controversias relacionadas con proyectos inmobiliarios. Incluso, recientemente comenzaron a promocionarse desarrollos habitacionales en las inmediaciones del área, lo que ha incrementado la alarma entre organizaciones civiles.
Diversos activistas sostienen que este ecosistema funciona como barrera natural contra inundaciones, refugio de fauna silvestre y corredor biológico, además de formar parte del patrimonio ambiental de Playa del Carmen. Por ello, han insistido en que el sitio debe mantenerse bajo un esquema de conservación permanente.
De acuerdo con antecedentes ambientales, la zona está considerada dentro de áreas con vocación de preservación ecológica, por lo que cualquier intervención requiere autorizaciones específicas de las autoridades ambientales federales.
Mientras continúa el litigio por la propiedad del predio, el episodio registrado esta semana vuelve a colocar sobre la mesa un debate que se ha prolongado durante años: el derecho de acceso libre a las playas frente al avance de intereses privados sobre espacios de alto valor ambiental.
Por ahora, el acceso a Playa 72 permanece abierto, aunque vecinos y organizaciones anunciaron que mantendrán vigilancia permanente ante cualquier nuevo intento de restringir el paso o iniciar obras que puedan comprometer el futuro del manglar Chendzubul.
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