SEDETUS se deslinda de Chen Zubul y deja en manos de particulares disputa por el último pulmón verde de Playa

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PLAYA DEL CARMEN, 13 de agosto de 2026 .— En medio de la creciente presión ciudadana para proteger Chen Zubul de intereses inmobiliarios, el Gobierno de Quintana Roo marcó distancia del conflicto y sostuvo que el codiciado predio costero está fuera del polígono sujeto al proceso de regularización de la colonia Luis Donaldo Colosio, dejando abierta la incertidumbre sobre el futuro de una de las últimas grandes áreas naturales de la ciudad.

José Alberto Alonso Ovando, titular de la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable (SEDETUS), afirmó que Chen Zubul no forma parte del fundo legal que actualmente se encuentra en regularización y señaló que cualquier controversia sobre la propiedad deberá resolverse por las vías jurídicas correspondientes.

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La postura resulta relevante porque aparece semanas después de que ciudadanos impidieran el cierre del acceso a Playa 72, cuando trabajadores intentaron colocar una malla ciclónica en la entrada del predio. Personal del Ayuntamiento acudió al sitio y los trabajos fueron suspendidos después de que el supuesto encargado no acreditara en ese momento la legal tenencia de la tierra.

Ahora, lejos de aclararse quién tiene derechos definitivos sobre una de las últimas grandes extensiones naturales de la franja costera de Playa del Carmen, la declaración de SEDETUS confirma que el predio queda fuera del proceso de regularización que actualmente se desarrolla en la colonia Colosio.

La controversia, sin embargo, tiene antecedentes. Cantex Enterprises ha reclamado derechos de propiedad y desde 2009 presentó ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales una escritura pública de septiembre de 2005 relacionada con un terreno de más de 51 mil metros cuadrados que formaría parte del desarrollo denominado Costa Turquesa.

El problema es que la discusión rebasa ampliamente una pelea por escrituras.

Chen Zubul es señalado por ambientalistas y habitantes de Playa del Carmen como uno de los últimos pulmones verdes de la ciudad. La zona conserva manglar, dunas, humedales y vegetación costera, además de funcionar como barrera natural frente a fenómenos meteorológicos y los procesos de erosión que golpean cada vez con mayor fuerza al litoral playense.

La presión para conservarlo incluso llegó hasta la presidenta Claudia Sheinbaum, luego de que ciudadanos entregaran una petición para solicitar la protección del área y evitar que intereses inmobiliarios terminen apropiándose de una zona que la comunidad considera estratégica para el equilibrio ambiental de Playa del Carmen.

Organizaciones y ciudadanos también han impulsado que Chen Zubul sea declarado Área Natural Protegida, ante el temor de que la indefinición sobre la propiedad y el crecimiento inmobiliario de la ciudad terminen convirtiendo esta franja verde en un nuevo desarrollo.

En ese escenario, la postura de SEDETUS deja más preguntas que respuestas: si el terreno no está incluido en el proceso de regularización, queda pendiente determinar quién puede acreditar legalmente su propiedad, qué autoridad garantizará la conservación de sus ecosistemas y, sobre todo, quién impedirá que la incertidumbre jurídica termine abriendo la puerta a intereses privados.

Mientras las autoridades delimitan responsabilidades y señalan que el asunto deberá resolverse jurídicamente, los ciudadanos mantienen una exigencia mucho más concreta: que Chen Zubul no sea devastado.

El antecedente inmediato obliga a mantener encendidas las alertas. Apenas en julio se intentó cercar el acceso de Playa 72 y fueron los propios habitantes quienes se movilizaron para frenar los trabajos y exigir explicaciones.

La declaración de Alonso Ovando tampoco resuelve la preocupación central de los vecinos: estar fuera del polígono de regularización no significa estar protegido.

Chen Zubul continúa ahí, pero también continúan los intereses sobre una franja costera cuyo valor inmobiliario crece al mismo ritmo en que desaparecen las áreas naturales de Playa del Carmen. Y mientras no exista una figura jurídica que garantice definitivamente su conservación, el último pulmón verde de esta zona de la ciudad seguirá bajo amenaza.