Hay contradicción entre metas climáticas y expansión urbana planteada en nuevo PDU de Playa del Carmen
Hay contradicción entre metas climáticas y expansión urbana planteada en el nuevo PDU de Playa del Carmen.
La estrategia estatal de cambio climático en Quintana Roo plantea reducir 10.3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente hacia el año 2035, en un contexto donde las emisiones mantienen una tendencia al alza y donde el crecimiento urbano comienza a chocar con los objetivos ambientales planteados por las propias autoridades.
Durante la Primera Sesión Ordinaria de la Comisión Interadministrativa de Cambio Climático realizada en Playa del Carmen, Jonathan Arteaga, jefe del Departamento de Mitigación y Adaptación de la Dirección de Cambio Climático de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), explicó que la meta principal consiste en frenar el aumento de emisiones contaminantes y revertir gradualmente la tendencia actual.

“Reducir las emisiones es el principal objetivo”, señaló el funcionario, al detallar que no solo se trata de CO2, sino también de otros gases de efecto invernadero como el metano. De acuerdo con la exposición presentada durante la sesión, Quintana Roo todavía mantiene una condición ambiental favorable, al absorber más carbono del que genera.
Arteaga indicó que el estado es considerado actualmente un “vertedero de emisiones”, debido a la capacidad de captura de carbono de sus ecosistemas forestales. Explicó que la Península de Yucatán conserva uno de los macizos forestales más importantes del país, compartido entre Campeche, Yucatán y Quintana Roo, lo que permite mantener un balance positivo en materia ambiental.
Dentro de los ejes planteados por la SEMA destaca la conservación de áreas verdes urbanas y la implementación de programas de reforestación. El funcionario explicó que actualmente no existe un inventario preciso sobre cuánto carbono capturan los árboles dentro de las ciudades, por lo que se trabaja en un programa estatal de arbolado urbano para medir la cobertura vegetal en asentamientos humanos y conocer su impacto ambiental real.
Durante la entrevista surgió un contraste con algunos planteamientos incluidos en el proyecto del nuevo Programa de Desarrollo Urbano (PDU) de Playa del Carmen, particularmente la intención de aplicar cargas fiscales adicionales a los llamados “vacíos urbanos”, polígonos con alta presencia de vegetación que actualmente permanecen sin urbanizar en Playa del Carmen.
Al ser cuestionado sobre esta posibilidad y sobre el riesgo de incentivar la eliminación de grandes extensiones de selva urbana para forzar desarrollos inmobiliarios, asunto que motiva este impuesto de acuerdo con el arquitecto a cargo del proyecto, el funcionario de la SEMA reconoció no tener conocimiento del tema, aunque admitió que el planteamiento parecería ir en sentido contrario a los lineamientos de conservación expuestos durante la sesión.
“Me gustaría revisarlo para poder tener una opinión, porque la verdad es que lo que me dice es absolutamente nuevo”, respondió.
El tema cobra relevancia debido a que una parte importante de las discusiones alrededor del nuevo PDU de Playa del Carmen se ha centrado precisamente en la expansión urbana sobre áreas aún cubiertas por vegetación, incluyendo zonas cercanas al antiguo polígono conocido como Cruz de Servicios, donde persisten corredores de selva y fauna silvestre.
En los últimos meses, ambientalistas, especialistas y ciudadanos han advertido que la aceleración del crecimiento urbano podría comprometer la capacidad natural de captura de carbono que actualmente mantiene Quintana Roo, además de afectar la infiltración de agua hacia el sistema de cenotes y acuíferos de la región.
Durante el cierre de la entrevista, Jonathan Arteaga insistió en la necesidad de fortalecer la cultura ambiental entre la población y subrayó que pequeñas acciones cotidianas también contribuyen a disminuir emisiones contaminantes. Entre ellas mencionó reducir el consumo eléctrico, apagar luces y equipos de aire acondicionado cuando no se utilizan, y fomentar hábitos de consumo más sostenibles.
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