Impacto de remesas sobre la pobreza, mayor al registrado

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Por fallas metodológicas o porque las familias no reportan sus ingresos, la encuesta que usa el gobierno para medir la pobreza dejó de registrar 92.2 por ciento de las remesas que recibieron los hogares mexicanos en 2024. Son 59 mil 680 millones de dólares no contabilizados, lo que ocasiona que los índices de estrechez en el país parezcan más altos, advierte un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

De acuerdo con el Banco de México (BdeM), en 2024 el país recibió 64 mil 746 millones de dólares por remesas familiares. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sólo registró 5 mil 66 millones de dólares en el rubro de ingresos provenientes del exterior.

El problema no es nuevo, pero ha empeorado, pues de acuerdo con el Cemla en 2006 la ENIGH registraba 23.5 por ciento de las remesas en México; sin embargo, dos décadas después, en lugar de ampliarse la cobertura, la proporción cayó a 7.8 por ciento en 2024.

El organismo destaca en que si las remesas se contabilizaran correctamente, el número de pobres en México sería menor al oficial. Por ejemplo, recientemente el Banco Interamericano de Desarrollo reportó que hasta 2024 las remesas habían sacado de la pobreza a cerca 2.2 millones de personas.

El Cemla detalló que en 2024 la ENIGH captó en conjunto apenas 44 por ciento del ingreso disponible real de los hogares mexicanos, lo que significa, por ejemplo, que una persona que en realidad gana 10 mil pesos mensuales es registrada con ingresos de sólo 4 mil 400 pesos.

“Si la herramienta estadística con que se mide la pobreza subestima de forma sistemática los ingresos reales de las familias, los niveles de pobreza que arroja son más altos de lo que indica la realidad”, señala.

Si las remesas no captadas por la ENIGH –agrega el análisis del Cemla– se distribuyeran entre los deciles de hogares, el ingreso del 30 por ciento de los hogares más pobres (los ubicados en el primer, segundo y tercer deciles) crecería 22.5 por ciento. Esa corrección, señalan los autores, tendría un efecto directo en la reducción de los indicadores de pobreza.

En 2024, las remesas, de acuerdo con el BdeM, representaron 3.54 por ciento del PIB, pero ese flujo se concentró en apenas 11.3 por ciento de los hogares del país, lo que implica, de acuerdo con el Cemla, que en promedio cada hogar receptor incrementó su ingreso en 31.3 por ciento gracias a esos recursos. No obstante, ese aumento en el bienestar de millones de familias no aparece en las mediciones de pobreza.

Explicó que el Inegi ha ampliado la muestra de la ENIGH de forma sostenida, al pasar de 20 mil viviendas encuestadas en 2014 a 105 mil 718 en 2024; no obstante, la subestimación de ingresos no ha disminuido. Los autores del estudio atribuyen este resultado a la resistencia de las personas a informar sus ingresos, por razones de seguridad y porque más de la mitad de la población ocupada trabaja en la economía informal, donde los ingresos son variables.

A este factor se suma un problema metodológico. La ENIGH se levanta durante un solo trimestre, entre agosto y noviembre, lo que introduce variaciones aleatorias en los ingresos que amplifican de manera artificial las brechas entre hogares. Para corregirlo, los investigadores proponen realizar la encuesta en forma anual, con seguimiento a los mismos hogares durante cuatro trimestres consecutivos.

Fuente: La Jornada

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