Restauración de arrecifes en Quintana Roo concentra inversión y alerta por blanqueamiento; destinan 8 mdp a viveros y monitoreo.
La restauración de arrecifes en Quintana Roo opera en 2026 con nuevas técnicas científicas y un presupuesto de 8 millones de pesos destinado a viveros, monitoreo y atención a daños por huracanes, en zonas como Puerto Morelos y Cozumel, donde se concentra la investigación coralina. El objetivo es frenar la pérdida de cobertura arrecifal y reducir la vulnerabilidad costera ante fenómenos meteorológicos.
Especialistas implementan reproducción asistida para cultivar corales con mayor diversidad genética, una estrategia que busca incrementar su resistencia a enfermedades como el síndrome blanco, que ha afectado extensas áreas del Caribe mexicano.
Nuevas técnicas y uso de recursos
A diferencia de la fragmentación —método tradicional que consiste en trasplantar trozos de coral—, los laboratorios recolectan gametos durante eventos de desove para producir nuevas colonias. Estas se desarrollan en viveros terrestres y submarinos antes de su reintroducción en arrecifes.
El presupuesto asignado se distribuye en tres líneas: mantenimiento de viveros en sitios como el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos, operación de brigadas de respuesta rápida tras huracanes y adquisición de tecnología para monitoreo, como drones submarinos y sensores de temperatura.
Blanqueamiento y presión ambiental
El avance de estos programas ocurre en un contexto de deterioro. Reportes indican que hasta 80% de los arrecifes presenta afectaciones por blanqueamiento, fenómeno asociado al aumento de la temperatura del mar que provoca la expulsión de algas simbióticas esenciales para la supervivencia del coral.
La degradación arrecifal tiene implicaciones directas en la protección costera. La pérdida de estructura reduce la capacidad de amortiguar oleaje y aumenta el riesgo de erosión en zonas turísticas y habitacionales.
En paralelo, sitios como Cozumel, Akumal y el Museo Subacuático de Arte en Cancún e Isla Mujeres mantienen proyectos de restauración y monitoreo. En algunos casos, combinan turismo y conservación, aunque organizaciones ambientales han señalado que la presión turística y el cambio climático continúan como factores de riesgo para la recuperación a largo plazo.
RDC
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