Alarma contaminación de aguas negras y deshechos en acuíferos

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Por Daniel Pacheco

Especialistas alertan a autoridades federales, estatales y locales por el impacto irreversible que está generando la contaminación por aguas residuales de desarrollos urbanos y desechos orgánicos de comercios en cavernas y ríos subterráneos de la Riviera Maya. 

Miembros del Círculo Espeleológico del Mayab, confirman que se ha documentado al menos 14 ductos de aguas residuales hasta 70 metros debajo de la tierra contaminando desde Puerto Morelos, Playa del Carmen, la isla de Cozumel, Akumal y hasta Tulum. 

Los exploradores coinciden que este tipo de contaminación humana, puede ser uno de los factores que aceleran daños a ecosistemas como el Síndrome de Coral Blanco o incluso hasta la multiplicación del recale de sargazo. 

“Toda la porquería, todos los químicos, todos los desechos orgánicos, y básicamente toda la mierda que estamos aventando a las cuevas está llegando al mar donde se bañan nuestros turistas o donde nos bañamos nosotros, y que va a regresar y que también afecta a esa zona. Hay un estudio científico que salió hace un par de años dónde se ha detectado en el mar, enfrente de la Riviera Maya, cosas como cafeína, cocaína, nicotina, viagra, ¿y cómo llega todo esto al mar?, pues porque de alguna u otra manera los drenajes están conectados al sistema de cuevas y es al acuífero directamente. Estos lugares no son solamente de tubos vacíos, hay vida única y especies endémicas que viven aquí, en ninguna otra parte del mundo, son ecosistemas frágiles que mantienen saludable nuestro entorno a nosotros mismos y a la selva”, señaló.

Lo más preocupantes es que falta información de la situación real, ya que ninguna autoridad se ha investigado este tipo de negligencia, en la que generalmente caen tanto desarrolladores inmobiliarios como casas particulares. 

Recalcaron que las autoridades locales, junto con la CONAGUA, SEMARNAT y PROFEPA, deben encontrar un procedimiento o protocolos para asegurar que las conexiones urbanas estén alineadas a la tubería del desagüe adecuado y detectar y sancionar a quienes continúen dañando a los ecosistemas.

“Ya es momento de crear esos protocolos de supervisión en los desarrollos en las casas habitacionales para evitar este tipo de prácticas, y también una campaña de sensibilización y educación ambiental para las comunidades, que sepan el riesgo que corremos, no ellos, todos los que vimos aquí, porque finalmente todo eso se va al manto acuífero y ese es el agua que todos utilizamos”, subrayó Germán Yañez, espeolólogo del CEM.