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Cultura

Lanzarán libro de cuentos de “The Cure”

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El libro The Cure. Canciones de cuna para desintegrarse cuenta con 23 relatos de escritores tanto de diferentes partes del país como del extranjero, para quienes esta banda les cambió la vida.

En un comunicado se indicó que la publicación incluirá 24 ilustraciones, las cuales fungen como preámbulo para cada uno de los cuentos sobre el grupo fundado en 1976 en Crawley, Inglaterra, liderado por Robert Smith.

Será publicado por Marvin bajo la leyenda “Rock para leer”. Información relacionada: Guillermo del Toro publicará antología de relatos cortos El libro —que tendrá 159 páginas y un tiraje de mil 500 ejemplares— será presentado el 4 de octubre en el Museo de la Ciudad de México y contará con la participación de Juan Carlos Hidalgo, José María Arreola, Arturo J. Flores, Efraín Ramírez “Mako” y Adriana Gallardo.

Entre los escritores e ilustradores que participaron en esta especie de homenaje a The Cure se encuentran: Israel Miranda, Aydeé Bravo, Sergio Amira, Ricardo Cartas, Norma Yamilé Cuéllar, Toño Quintanar y Guadalupe Gómez Rosas, entre otros, así como los ilustradores Andrés Zavala, Mariana Roldán, Moy Schiaffino, Karla Garcés, Salvador Verano, Carolina González y Jhon Marceline.

Los creativos que intervienen en este proyecto, donde evocan sus situaciones o experiencias en torno a la banda, provienen de estados como México, Puebla, Jalisco, Hidalgo, Veracruz y Nuevo León, así como la Ciudad de México, mientras que los internacionales son originarios de Argentina, Colombia y Estados Unidos.

Entre los relatos del libro se encuentran “Sombra aquí y sombra allá”, “Fe”, “Lovesong”, “A eso suena”, “Viernes o martes, da igual”, “Siamese Twins”, “A (Norweigian) Forest”, “Pornographia”, ”Like a Japanase Baby”, “El día del beso”, “Repítela siete veces Smith”, “Él y ella”, “L Time”, “Tan rápido como puedas”, “Halloween todos los días”, “Lullaby”, “El fin del mundo”, “No llorarás”, y “De negro”.

Con información de Noticias MVS.

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Cultura

Conferencia ABC para la internacionalización de las ciudades mexicanas

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Con la presencia de la presidente municipal de Solidaridad, Laura Beristain Navarrete, en el marco del Encuentro Internacional de Autoridades Locales, el director general de Coordinación Política de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Alberto Uribe Camacho, presentó una conferencia sobre el libro “ABC para la Internacionalización de las Ciudades Mexicanas”, el cual tiene el objetivo de facilitar la conciliación y cooperación de las ciudades de América del Norte.

Con la asistencia de más de 170 presidentes municipales y representantes de los gobiernos de América y Europa, abordó el tema de la acción internacional local desde un enfoque multidimensional que permita a las ciudades tener mayores recomendaciones sobre cómo formalizar un acuerdo internacional; cómo generar una estrategia de promoción económica en el exterior y en qué esquemas de cooperación internacional pueden participar.

*Información proporcionada por la oficina de comunicación social del municipio de Solidaridad.

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Cultura

Las primeras huellas progresivas de Pink Floyd

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  • El año 1970 estuvo repleto de conciertos para Pink Floyd. Aún así, tuvieron tiempo para componer y publicar su quinto trabajo, Atom Heart Mother. Se considera uno de sus discos de transición, pues la banda comienza a sacudirse la experimentación onírica más exacerbada para acercarse a sonidos referenciados.

Pink Floyd empezó la década con una gira por Reino Unido y otra por Francia. En el reportorio ofrecían una canción inédita, lo que más tarde sería Atom Heart Mother. Era habitual que la banda tocara canciones en sus conciertos en las que todavía estaba trabajando; de hecho, hasta que el disco se lanzó en octubre, el grupo llegó a presentar parte del disco con el nombre que originalmente habían pensado para él: The Amazing Pudding.

Cerca del lanzamiento este título no les convenció y acudieron a la prensa del día en busca de inspiración. Un reportaje en el periódico londinense Evening Standard, que hablaba sobre una mujer embarazada a la que habían implantado un marcapasos, les dio la idea.

El disco tuvo como imagen de portada una vaca. La idea inicial había sido transmitir sencillez, una imagen más bien plana, huyendo de las carátulas más complejas por las que habían apostado hasta el momento —y seguirían apostando en trabajos posteriores—. En medio de la sesión de fotos en un campo Lulubelle III, que así se llamaba la vaca, apareció y se convirtió en la bóvida más famosa del rock. Siguiendo el objetivo original y una tendencia que se impuso en los primeros años de los 70, la portada no mostraba el nombre del grupo y en sus interiores tampoco se podían encontrar fotos de sus miembros.

El álbum arranca con la canción homónima. Más de 20 minutos de orquesta, bombas, corales, relinchar de caballos, motores… una especia de rapsodia introductoria que da paso a piezas sensibles como If o Fat Old Sun —cuya letra casa especialmente bien con el planteamiento de portada— y rarezas floydinas como Alan’s Psychedelic Breakfast. Mientras que en otras ocasiones Roger o Gilmour cargaban con el peso de las composiciones, este disco tiene una autoría más grupal.

Aunque los miembros de la banda han desmerecido en alguna ocasión este trabajo, fue el primero que alcanzó el número uno de las listas de Reino Unido. Además, Atom Heart Mother ha sufrido un proceso de revalorización por su función de engranaje entre la etapa psicodélica y la progresiva de grupo.

El disco solo llegó al puesto 55 en Estados Unidos, a pesar de que el grupo giró durante el 70 con hasta 18 conciertos por el país americano, desde Nueva York a Nueva Orleans o San Francisco. Para conquistar ese mercado tuvieron que esperar tres años más, hasta que lanzaron The Dark Side of the Moon, su disco más popular.

Con información de El País.

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Cultura

Muere Alicia Alonso, prima ballerina assoluta de Cuba

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La prima ballerina assoluta de Cuba, que conquistó el mundo con su interpretación de Giselle, Alicia Alonso, falleció este jueves, a los 98 años de edad, informó el Ballet Nacional de Cuba, según reporte de la agencia Prensa Latina.

Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, conocida como Alicia Alonso, fue considerada una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza, y constituye la figura cimera del ballet clásico en el ámbito iberoamericano. La eterna Giselle deja un vacío en los escenarios, donde más que bailar, flotaba. Su virtuosismo fue único e irrepetible en el papel de la joven e inocente campesina que está enamorada de Albrecht.

En diversas ocasiones, la bailarina y fundadora del Ballet Nacional de Cuba manifestó su deseo de vivir al menos 200 años; la vida para la bailarina consistía en dejar algo bueno en la Tierra. “Mientras viva, estoy tratando de hacer cosas buenas; quizá me equivoque algunas veces, pero por lo menos estoy tratando de hacerlas. Esa es la vida, ese es el valor de mi vida, lo que me mantiene mirando hacia el futuro”, expresó a La Jornada (31-Mayo-2012).

Figura de la vida cultural, Alonso aportó el nivel técnico al ballet, éste fue el sello especial de sus propuestas coreográficas, incluso varios críticos de ballet bautizaron ciertos casos que observaron en los escenarios como el nombre La Pirouette Alonso, por su perfecta ejecución.

También la prima ballerina como coreógrafa transmitió conceptos y sentimientos a niveles muy notables, pues logró que el público que asistía a las funciones no contemplara sólo el virtuosismo de los bailarines, sino que experimentara el estado anímico de los personajes y comprendiera el contenido de la obra.

La leyenda de la danza cubana nació el 21 de diciembre de 1920. Nieta de españoles e hija de un veterinario militar, mostró desde muy niña su preferencia por el baile y viajó con su familia a Estados Unidos, donde terminó su formación en danza en Nueva York.

La fundadora del Ballet Nacional de Cuba que tomó el apellido de su primer esposo, el también bailarín Fernando Alonso (1914-2013), debutó en el rol principal de Giselle en el Metropolitan Opera House, de Nueva York, el 2 de noviembre de 1943, echando por tierra el mito de que los latinoamericanos no podían interpretar un clásico del ballet.

En noviembre pasado, Alonso inauguró una exposición en homenaje a su debut en Giselle, hace 70 años, en el MET de Nueva York, donde se exhibieron documentos originales como carteles y programas de presentaciones de la prima ballerina.

Asimismo la periodista y filóloga, Mayda Bustamante, encargada de comunicación del Ballet Nacional de Cuba durante 15 años, editó el libro Alicia Alonso o la eternidad de Giselle para conmemorar el aniversario del debut de la bailarina.

El libro reúne textos de los críticos de danza de mayor prestigio, —algunos de ellos hasta ahora no habían sido traducidos al castellano—, comentarios de sus contemporáneos, el relato de la propia protagonista, ensayos, una cronología que recorre el vuelo de la artista y fotografías.

Orlando Salgado, quien interpretó con Alicia Alonso, Carmen, en la presentación del libro comentó que la prima ballerina en Giselle logró “hacer visible lo invisible con su estilo casi traslúcido. Una representación de Giselle jamás era igual a la anterior porque en ella iba el estado de ánimo de la bailarina, quien promulgaba que era un error tratar de imitarse a uno mismo”.

En una entrevista concedida a La Jornada ( 11-02-2007) la coreógrafa consideró como elogio que la llamaran mito de la danza o diva del ballet, pero su nombre era Alicia Alonso. En la conversación recordó que a los nueve años calzó sus primeras zapatillas de ballet:“desde entonces ya no las abandoné. Es más siempre las llevo físicamente conmigo, llevo mi último par de zapatillas siempre conmigo. Es un recuerdo lindo, algo íntimo”.

Para Alicia Alonso la cultura fue lo más precioso de la vida, aseguraba que las personas no sólo poseen el derecho de tenerla, sino “que es un deber de los gobiernos dársela al pueblo” (La Jornada 31-05-2012).

Su profesionalismo y amor por la danza fue evidente. Cuando Alicia comenzó a perder la vista, muchos de los papeles que interpretó lo hizo parcialmente ciega, bailaba guida por las luces del escenario. En los últimos años de su vida dependía de su oído para conducir los ensayos diarios de su compañía de ballet.

Alicia Alonso inició sus estudios en 1931 en La Habana, en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical. Más tarde se trasladó a los Estados Unidos y continuó su formación con Enrico Zanfretta, Alexandra Fedórova y varios profesores eminentes de la School of American Ballet. Su actividad profesional comenzó en 1938, en Broadway, al debutar en las comedias musicales Great Lady y Stars in your eyes. Un año más tarde ingresó al American Ballet Caravan, antecedente del actual New York City Ballet. Se incorporó al Ballet Theatre of New York, en 1940, año de su fundación. A partir de este momento comenzó una brillante etapa de su carrera, como intérprete suprema de las grandes obras del repertorio romántico y clásico. En esta etapa trabajó junto a Mijail Fokine, George Balanchine, Leonide Massine, Bronislava Nijinska, Antony Tudor, Jerome Robbins y Agnes de Mille, entre otras significativas personalidades de la coreografía del siglo XX. Fue la intérprete principal en el estreno mundial de importantes obras como Undertow, Fall River Legend y Theme and Variations. En calidad de figura del American Ballet Theatre, actuó en numerosos países de Europa y América con el rango de prima ballerina.

Alonso debutó en el Teatro Bolshoi en 1958, cuando se presentó también, en la entonces Unión Soviética, como artista invitada del Teatro Kirov, de Leningrado, hoy San Petersburgo, y el Teatro de la Ópera de Riga.

La pasión, esfuerzo y su gran voluntad, convierten a Alicia Alonso en una leyenda de la danza cubana.

Con información de La Jornada.

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