PLAYA DEL CARMEN.— Los títulos deportivos comenzaron a llegar antes que los apoyos económicos. Ahora también llegó el reconocimiento público. Ramona Zakharova, atleta de deportes aéreos y representante de Quintana Roo y México, fue galardonada con el Premio de la Juventud en Playa del Carmen, en momentos en que se prepara para dos de los desafíos más importantes de su carrera: el Campeonato Panamericano y el Mundial de la especialidad.
La joven deportista ha construido una trayectoria que durante 2026 dio un salto importante. Este año logró clasificarse al Campeonato Panamericano de Deportes Aéreos, programado del 25 al 27 de septiembre en Cancún, una competencia que, según explicó, tendrá por primera vez como sede esta ciudad.
De acuerdo con Zakharova, su clasificación también marcó un precedente al convertirse en la primera quintanarroense y mexicana en conseguir un lugar dentro de sus categorías.
Los resultados respaldan el reconocimiento. Durante el campeonato nacional de este año obtuvo el primer lugar en aro deportivo, además de proclamarse subcampeona en telas artísticas y aro artístico. Un año antes ya había conquistado el campeonato nacional en telas artísticas junior.
El Premio de la Juventud representa así un nuevo capítulo en una carrera que avanza con rapidez, aunque detrás de las medallas existe una batalla mucho menos visible: conseguir el dinero suficiente para poder presentarse en las competencias para las que logra clasificarse.
Ramona reconoce que los deportes aéreos han ganado terreno en México y cada vez cuentan con más practicantes. Las competencias incluyen modalidades deportivas y artísticas en aparatos como el aro y las telas, donde los jueces califican aspectos como la ejecución y la técnica de las rutinas.
Tan sólo en el campeonato nacional de este año participaron alrededor de 200 competidores, entre jóvenes y adultos, una muestra del crecimiento que ha experimentado una actividad que todavía busca mayor reconocimiento como disciplina deportiva.
Pero ese crecimiento todavía no se refleja necesariamente en los apoyos disponibles para quienes compiten.
Zakharova explicó que buena parte de los gastos de su carrera han tenido que solventarse mediante recursos propios, eventos de recaudación y aportaciones ocasionales de personas que deciden respaldarla. Hasta ahora, señaló, no cuenta con un patrocinador que le permita afrontar con mayor certeza los gastos derivados de las competencias.
La falta de recursos ya le cobró una factura deportiva: el año pasado consiguió clasificarse a un campeonato mundial, pero no pudo acudir.
“Lamentablemente no logré ir al mundial al que había clasificado por ese mismo tema, por el recurso”, relató.
La historia podría repetirse.
Este 2026, Ramona nuevamente consiguió su clasificación mundialista y ahora busca reunir los recursos necesarios para viajar a República Checa, donde la competencia está prevista para noviembre.
El Panamericano representa un escenario más accesible debido a que se realizará en Cancún, lo que reduce considerablemente los costos de traslado. Sin embargo, el viaje a Europa vuelve a colocar el financiamiento como uno de los principales obstáculos entre la atleta y una competencia para la cual ya ganó deportivamente su derecho a participar.
Su historia resulta todavía más significativa por las condiciones en las que desarrolla buena parte de su preparación.
Zakharova explicó que entrena principalmente en su propia casa, donde cuenta con una estructura especial en la que puede instalar alternativamente las telas o el aro para desarrollar sus rutinas.
Aunque existen espacios dedicados específicamente a esta actividad, destacó que los deportes aéreos requieren estrictas condiciones de seguridad, desde la correcta instalación de los aparatos hasta el uso de colchones y la supervisión adecuada durante los entrenamientos.
Por ello, recomendó a quienes desean iniciarse en esta disciplina buscar profesores certificados o con conocimientos suficientes tanto del deporte como del funcionamiento del cuerpo y de la instalación segura de los equipos.
El Premio de la Juventud de Playa del Carmen llega precisamente en ese momento de su trayectoria: cuando Ramona Zakharova comienza a cosechar fuera del aro y las telas el reconocimiento que ya consiguió dentro de ellos.
Pero su historia también exhibe una de las contradicciones que persisten en el deporte amateur: una joven puede convertirse en campeona nacional, clasificarse a competencias continentales y mundiales y, aun así, no tener garantizados los recursos necesarios para presentarse a competir.
Ramona ya hizo la parte que depende de ella: entrenó, compitió, ganó títulos y consiguió sus clasificaciones.
Ahora, después de recibir el reconocimiento de Playa del Carmen, enfrenta otra competencia fuera del escenario deportivo: conseguir el respaldo necesario para viajar a República Checa y evitar que, por segundo año consecutivo, una clasificación mundialista se quede únicamente sobre el papel.