Por Eduardo De Luna
-Atiende hasta 120 pacientes al día con consultas las 24 horas; amplía servicios de diagnóstico mientras busca reducir tiempos de espera
Con jornadas en las que llegan a atender hasta 120 pacientes, la Cruz Roja de Playa del Carmen ha ampliado su papel más allá de las ambulancias y emergencias, al fortalecer la consulta médica y los servicios de diagnóstico como una alternativa para quienes buscan atención sin enfrentar largas esperas.
Marcos Navarro, coordinador médico de la delegación, señaló que una de las diferencias que buscan ofrecer son precisamente los tiempos de respuesta, particularmente frente a instituciones públicas donde, de acuerdo con su experiencia, una persona puede esperar dos o tres horas debido a la cantidad de pacientes.
La demanda en la Cruz Roja oscila normalmente entre 60 y 70 usuarios diarios, aunque en jornadas de mayor actividad alcanza entre 100 y 120. La cifra incluye consultas, estudios de laboratorio, radiografías, ultrasonidos y expedición de certificados médicos.
Para atender esa demanda, la delegación mantiene consulta médica las 24 horas, los siete días de la semana, mediante tres turnos: de 7 de la mañana a 3 de la tarde; de 3 de la tarde a 11 de la noche, y de 11 de la noche a 7 de la mañana.
Paralelamente, la institución ha modernizado su infraestructura médica.
Navarro explicó que cuentan con un equipo de rayos X adquirido hace aproximadamente dos años, mediante el cual realizan estudios de tórax, cráneo y extremidades. Este servicio está disponible de lunes a viernes de 7 de la mañana a 10 de la noche y durante los fines de semana de 8 de la mañana a 8 de la noche.
A esto se suma un equipo de ultrasonido adquirido hace aproximadamente un año, utilizado para estudios obstétricos, abdominales, de piel y partes blandas, además de un laboratorio donde se realizan tanto pruebas generales como especializadas.
El crecimiento de estos servicios coloca a la delegación como una opción intermedia para quienes no requieren necesariamente acudir a un hospital, pero necesitan atención médica o un diagnóstico en un plazo relativamente corto.
La consulta tiene una cuota de recuperación de 110 pesos. Navarro contrastó esta cantidad con el costo que puede tener una consulta en el sector privado y explicó que los recursos obtenidos no solamente sirven para cubrir los gastos de operación, sino para sostener un modelo en el que quienes pueden pagar contribuyen indirectamente a atender a quienes no pueden hacerlo.
Una radiografía, por ejemplo, tiene una cuota cercana a los 200 pesos.
Pero existe una diferencia fundamental respecto de un consultorio convencional: si una persona necesita atención y no cuenta con dinero, la institución puede proporcionarle el servicio.
“Si un paciente viene porque tiene necesidad y no tiene cómo pagar, nosotros como Cruz Roja estamos siempre por la labor de ayudar”, explicó el coordinador médico.
Los recursos aportados por otros usuarios permiten absorber parte de esos casos. De esta manera, las cuotas de recuperación funcionan también como un mecanismo solidario: quien paga por una consulta o estudio contribuye al funcionamiento de la delegación y, al mismo tiempo, ayuda a financiar la atención de otra persona.
Navarro reconoció que mantener esta estructura requiere de la participación ciudadana, por lo que llamó a la población a apoyar incluso mediante pequeñas aportaciones.
Donaciones de 20 o 50 pesos, aseguró, terminan sumándose para financiar desde servicios médicos hasta ambulancias y otras áreas de la institución. La ayuda tampoco tiene que limitarse al dinero: pueden recibirse libros o colaboración voluntaria en distintas actividades.
La creciente demanda muestra, al mismo tiempo, una realidad: existe un número importante de habitantes que necesita alternativas para resolver problemas de salud sin recurrir necesariamente a una clínica privada y sin prolongar durante horas la búsqueda de atención.
En ese espacio, la Cruz Roja de Playa del Carmen intenta consolidar una segunda faceta menos visible que sus ambulancias: la de un centro médico abierto permanentemente, con estudios de diagnóstico y costos de recuperación.
Y el modelo depende de un equilibrio sencillo pero frágil: que quienes tienen posibilidades de pagar lo hagan para que, cuando llegue alguien que no puede, también encuentre la puerta abierta.