México y Estados Unidos acordaron este 3 de febrero un plan técnico para gestionar el agua del Río Bravo, en medio de una sequía extrema, con el objetivo de cumplir el Tratado de Aguas de 1944 y garantizar el consumo humano y agrícola en la región fronteriza.
Acuerdo binacional en contexto de emergencia hídrica
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que este 3 de febrero los gobiernos de México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944. El entendimiento se da en un escenario crítico de sequía extrema que ha reducido la disponibilidad del recurso en la región fronteriza.
De acuerdo con la dependencia, el plan establece una ruta clara basada en los mecanismos previstos en el Tratado, con respeto a la soberanía de ambos países. El objetivo central, subrayó la SRE, es proteger el derecho humano al agua y a la alimentación de las comunidades mexicanas afectadas.
Entregas mínimas y prioridad al consumo humano
México confirmó su disposición a garantizar la entrega de una cantidad mínima anual de agua acordada bilateralmente, siempre sujeta a las condiciones hidrológicas de la cuenca. La SRE precisó que el cumplimiento se realizará conforme a los instrumentos técnicos establecidos desde 1944.
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El acuerdo prioriza el abastecimiento para consumo humano y la producción agrícola, sectores particularmente vulnerables ante la escasez prolongada de agua. Esta definición busca evitar impactos sociales y económicos mayores en las zonas que dependen directamente del Río Bravo.
Planeación a largo plazo frente a la sequía
Según la SRE, el plan técnico permitirá fortalecer una gestión más ordenada del recurso hídrico y avanzar hacia una planeación con mayor previsibilidad. La estrategia incluye una visión de responsabilidad compartida entre ambos países frente a los efectos cada vez más severos de la sequía.
Además, el acuerdo contempla la incorporación de infraestructura hidráulica y acciones de adaptación a largo plazo, con el fin de mitigar futuros escenarios de estrés hídrico en la cuenca.
Respaldo político y reconocimiento de EE.UU.
El Gobierno de México reiteró su compromiso con el Tratado de Aguas de 1944 como un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y proteger las actividades productivas y agrícolas en territorio mexicano.
Tras el anuncio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, agradeció públicamente los “constantes esfuerzos” de la presidenta Claudia Sheinbaum para concretar el plan técnico y cumplir con las responsabilidades derivadas del tratado, en un momento que ambos países reconocen como especialmente delicado para la seguridad hídrica regional.
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— De Luna Noticias (@DeLunaNoticias1) February 3, 2026