Nasdaq cae 5.5% y Wall Street reevalúa el negocio de la inteligencia artificial

El Nasdaq cae 5.5% y registra una de sus peores jornadas en 19 meses, luego de que los resultados de las elecciones intermedias de Estados Unidos modificaran las expectativas de los inversionistas sobre el futuro de la inteligencia artificial. La victoria demócrata en el Congreso y en estados estratégicos, como Texas, abrió la posibilidad de mayores restricciones a la construcción de centros de datos, una infraestructura fundamental para la expansión de esta industria.

La jornada del jueves 5 de noviembre golpeó principalmente a las empresas vinculadas con los semiconductores, los servicios de computación en la nube y los proyectos de infraestructura tecnológica. El retroceso también revirtió buena parte del optimismo que había impulsado las cotizaciones durante la sesión posterior a las elecciones.

De acuerdo con los reportes del mercado, el Nasdaq Composite perdió 5.52% y cerró en 24 mil 315 puntos. El S&P 500 retrocedió 4.36%, mientras que el Dow Jones cayó 3.44%, equivalente a mil 833 puntos.

Las tecnológicas resienten el cambio político

Entre las compañías más afectadas estuvo Nvidia, cuyos títulos perdieron aproximadamente 9.3%, con lo que borraron las ganancias acumuladas durante el año. Qualcomm retrocedió alrededor de 11.5%, aunque su caída también estuvo relacionada con una previsión de ventas de chips para teléfonos inteligentes inferior a las expectativas del mercado.

Las empresas dedicadas a proporcionar capacidad de procesamiento para inteligencia artificial también registraron pérdidas. CoreWeave cayó cerca de 10% y Nebius retrocedió alrededor de 15%. Tesla perdió aproximadamente 11%, mientras que SpaceX registró una disminución cercana al 9%, según los reportes bursátiles.

El temor de los inversionistas se concentra en un posible cambio de las condiciones políticas y regulatorias que facilitaron la expansión de los centros de datos durante la administración republicana. La nueva composición del Congreso podría impulsar investigaciones, modificaciones legislativas y una revisión de los apoyos públicos destinados al sector.

El costo energético entra en el debate

La expansión de la inteligencia artificial requiere instalaciones que consumen grandes cantidades de electricidad y agua. Esta demanda ha generado cuestionamientos sobre quién debe pagar las inversiones necesarias para ampliar la infraestructura energética y garantizar el suministro.

Uno de los antecedentes es el programa SPARK del Departamento de Energía de Estados Unidos, que anunció una inversión total de 5 mil 250 millones de dólares para 31 proyectos de modernización eléctrica en 26 estados. De ese monto, mil 900 millones corresponden a recursos federales y el resto a aportaciones de los participantes.

El programa contempla ampliar la capacidad de transmisión mediante la modernización de líneas existentes y nuevas tecnologías. El Departamento de Energía estima que las obras permitirán disponer de más de 23 gigavatios de capacidad eléctrica adicional.

Aunque estos recursos no están destinados exclusivamente a centros de datos, el crecimiento de la demanda tecnológica ha intensificado el debate sobre las tarifas eléctricas. En distintas regiones, los consumidores y organizaciones civiles cuestionan que los hogares terminen absorbiendo parte de los costos asociados con la expansión de grandes instalaciones industriales.

Texas abre otro frente para la industria

La victoria de la demócrata Gina Hinojosa en la gubernatura de Texas representa otro factor de incertidumbre para las compañías tecnológicas. El estado concentra una proporción importante de los proyectos de centros de datos previstos en Estados Unidos y alberga operaciones de empresas como Tesla y SpaceX.

Durante su campaña, Hinojosa propuso establecer una moratoria a las nuevas autorizaciones para centros de datos hasta que el Congreso estatal apruebe medidas de protección para las comunidades. También planteó revisar los incentivos fiscales concedidos a estas compañías y evitar que los consumidores absorban los incrementos en los costos de electricidad.

La propuesta podría modificar los tiempos de desarrollo de nuevos proyectos, particularmente porque las instalaciones requieren autorizaciones ambientales, disponibilidad de agua y conexiones a la red eléctrica. Sin embargo, su aplicación dependerá también de las decisiones de la legislatura estatal y de los procedimientos regulatorios correspondientes.

La inversión en inteligencia artificial enfrenta nuevas condiciones

En el ámbito federal, el cambio en la composición del Congreso abre la posibilidad de revisar los programas de financiamiento, investigar el uso de recursos públicos y promover nuevas disposiciones para regular la infraestructura tecnológica. No obstante, la suspensión de fondos o la modificación de programas existentes requiere respetar las leyes de asignación presupuestaria y los procedimientos legales.

El retroceso bursátil refleja la preocupación de Wall Street ante un escenario en el que la expansión de los centros de datos podría enfrentar mayores costos, controles ambientales y obstáculos administrativos.

Para las empresas dedicadas a la inteligencia artificial, el desafío ya no consiste únicamente en desarrollar modelos y fabricar semiconductores. También necesitan garantizar el acceso a electricidad, agua y financiamiento para mantener el ritmo de construcción de la infraestructura que sostiene sus operaciones.

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