Entre enero y julio de 2026 entraron mil 509.6 millones de dólares al mercado de deuda gubernamental de México, de acuerdo con cifras del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés); no obstante, en lo que se refiere sólo a julio pasado, se registró una salida de 332 millones de dólares.
Estos datos, vistos en un comparativo con lo registrado el año pasado, implican que sólo para julio, la salida de capitales en el mercado de deuda fue menor a la de 464 millones registrada en el mismo mes de 2025, y también muestran una tendencia distinta a lo reportado por el IIF en los primeros siete meses del año pasado, cuando la salida de capitales llegó a 3 mil 228.8 millones de dólares.
Entre los países para los que el IIF tiene cifras actualizadas a julio, México fue el tercero en el que se registraron más salidas del mercado de deuda, sólo detrás de China, donde las inversiones se redujeron en 3 mil 423 millones de dólares. Le siguió Malasia, de donde salieron mil 375 millones de dólares.
En menor grado, Tailandia vio una reducción de 268 millones de dólares en sus inversiones de deuda, mientras en Sudáfrica esta baja alcanzó 70 millones. Los datos del IIF corresponden sólo al mercado de deuda, sin contar el peso de la renta variable, es decir, de las inversiones en acciones.
No obstante, en términos netos e incluidos los movimientos en renta variable, el IIF destacó que “los flujos de cartera de no residentes hacia los mercados emergentes regresaron a terreno positivo en julio”, al haberse registrado entradas totales por 18 mil 800 millones de dólares.
Esto viene luego de que en junio, la salida neta alcanzó 18 mil millones de dólares, dados los movimientos registrados en el mercado de acciones.
“De cara al futuro, factores como una Reserva Federal con un sesgo más restrictivo bajo la dirección de (Kevin) Warsh, una intervención coordinada en el yen junto con el Tesoro de Estados Unidos y un nuevo repunte de las tensiones geopolíticas ensombrecen el entorno de carry trade que ha impulsado la reactivación de la inversión en deuda”, advirtió el IIF.
Detalló que estas inversiones hacia los mercados emergentes, como son los arriba mencionados, tienen tres riesgos: primero, que suban las tasas de interés en la Reserva Federal; segundo, “que la reciente intervención sobre el yen, realizada en coordinación con el Tesoro de Estados Unidos, introduce una nueva fuente de incertidumbre para las operaciones de carry financiadas en dicha divisa”. Y tercero, un aumento de las tensiones geopolíticas, que pueda golpear el precio de los energéticos.
Fuente: La Jornada