El Senado de la República aprobó el 15 de abril una nueva Ley de Cine y el Audiovisual, junto con reformas a la Ley Federal del Trabajo y la Ley Federal del Derecho de Autor, informó la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, durante la Mañanera del Pueblo. Las modificaciones buscan actualizar un marco legal con más de 30 años de rezago, reconocer al cine como un ecosistema cultural complejo y garantizar la protección de la voz y la imagen de los artistas frente al avance tecnológico.
Alcance de la nueva legislación
Curiel de Icaza explicó que la nueva legislación redefine al cine más allá de la noción tradicional de “película”, al incluir producciones en distintos formatos, plataformas digitales y circuitos alternativos de exhibición. Con ello, el Estado mexicano asume el fomento al cine y al audiovisual como un derecho cultural, incorporando mecanismos como el fortalecimiento progresivo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FOCINE).
La ley también establece medidas para garantizar la presencia del cine nacional en salas comerciales, manteniendo una cuota del 10% de exhibición, con criterios más precisos sobre horarios equitativos y permanencia mínima de 14 días en cartelera. Asimismo, obliga a las plataformas digitales a dar mayor visibilidad a contenidos mexicanos mediante secciones accesibles para el público.
En materia de derechos culturales, se introducen disposiciones para asegurar el acceso inclusivo a obras cinematográficas y se consolida la preservación del patrimonio audiovisual como una política pública de Estado.
Protección laboral y tecnológica
Por otra parte, las reformas a las leyes laborales y de autor reconocen la voz y la imagen como elementos protegidos del trabajo artístico. Estas modificaciones prohíben su uso o clonación sin consentimiento, particularmente frente a tecnologías que permiten la reproducción digital, y exigen contratos claros para su utilización.
La secretaria subrayó que la legislación distingue entre usos indebidos —como la suplantación— y prácticas legítimas como la parodia o la sátira, con el objetivo de evitar la sustitución de profesionales por herramientas tecnológicas sin regulación.
Contexto histórico del cambio
La última legislación en materia cinematográfica en México data de 1992, cuando el sector era concebido principalmente como una industria mercantil. La nueva normativa incorpora un enfoque de derechos culturales, que incluye el acceso democrático a contenidos y el reconocimiento de la identidad y la memoria audiovisual del país.
El proceso de actualización responde a demandas históricas de la comunidad cinematográfica, que durante casi tres décadas impulsó cambios para adaptarse a la transformación digital y a nuevas formas de producción y distribución.
La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas respaldó la aprobación al considerar que representa un avance para mejorar las condiciones de acceso, circulación y exhibición del cine nacional, así como para fortalecer la industria.
Fuente: SPR
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